Como siempre advertimos, cuando llamamos zorra, puta, cerda, guarra o perra a una chica, lo decimos como un gran halago porque nos encanta que las mujeres sean así con nosotros, que no tengan tapujos con sus parejas a la hora de follar. También, a esta chica, se le puede atribuir la acepción canina por cómo levanta la pierna para que se la follen sin mucho ánimo.


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