Ella sabrá, ¿no? Aunque nosotros seguramente después de largas sesiones continuadas de sexo anal, echaríamos de menos el calor húmedo y jugoso de una vagina. Las paredes tan acogedoras de un coño bien lubricado dispuesto a recibirnos con los labios abiertos. De todas maneras, si un culo como éste se nos pone a tiro, hay que perforarlo queramos o no.


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