Este calvo no tenía mucho pelo que digamos, pero si tenía algo muy importante en la vida como es el dinero, por eso cada cierto tiempo se permitía el lujo de pegarse caprichos como irse de putas, pero a él le gustaban y encantaban las putas japonesas porque un coño apretado le volvía loco. No te pierdas esta gran escena que grabaron en un cuarto de baño.

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