Os voy a contar la historia. La chinita quiere que la soben, va al masajista. El chino viene de calentón; normal, con tanto sobeteo…. ¿quién no? Y bien, Dios los cría y ellos se juntan. Un buen video de asiáticas lleno de morbo, que a pesar de la censura y los píxeles, no faltan detalles que nos harán disfrutar de esta escena tan curiosa. Después de ver esto ya sé que quiero ser de mayor: ¡Masajista!

 

 

 

 

 

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