Esta joven estudiante americana de orígenes asiáticos echa un polvazo en un hotel con un amiguete que aprovecha para hacer un vídeo POV, que están ahora tan de moda. La chica, sacando su lado de zorra, se comporta como una auténtica pornostar casi todo el rato, y digo casi, porque aunque le pone voluntad, parece que al final del vídeo no le seduce mucho eso de tener que tragarse la corrida de su compañero.


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